Hombre refranero, maricón o pilonero.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Bien vestido, bien recibido.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
A la vejez, cuernos de pez.
Do se saca y no se pon, pronto se le ve el hondón.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Cada tonto tiene su manía.
Le quedo como anillo al dedo.
Sayo grande, tapa mucho.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Recoge el heno mientras el sol brilla.
la ropa son alas.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Barbero, o loco o parlero.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Para el solano, agua en mano.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Hacer oídos de mercader.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.