Perejil de Mayo, perejil de todo el año.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Es cualquier baba de perico.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Al buen jugador la pelota le viene.
Día nublado engaña al amo y al criado.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Saber poco obliga a mucho.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
El que tiene narices, no manda a oler.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Jugar a dos barajas.
El que fía, o pierde o porfía.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
El loco, por la pena es cuerdo.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Son cucarachas del mismo concolo.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Uñas de gato, y cara de beato.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
A roma va, dinero llevará.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
A buen bocado, buen grito.
Por San Blas, el besugo atrás.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Fíate del santo y no le prendas vela.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.