¡En San Antonio, rayos y truenos!
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Matar dos pájaros de un tiro.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
.Usted no necesita un palo grande para romper la cabeza de un gallo
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
A poco pan, tomar primero.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Barba bien bañada, medio rapada.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Viejo es Pedro para cabrero.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Fruto vedado el más deseado.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
El haragán es el hermano del mendigo.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Quien no tiene plata, no compra corbata.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Me importa un comino.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Mucho ruido y pozas nueces.
No sufras por calenturas ajenas.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Como la espada, así la vaina.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Después de la resaca viene la pleamar.
Nadie da sino lo que tiene.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.