No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Más viejo es el viento y aún sopla.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Corrido va el abad por el cañaveral.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Va para atrás como el cangrejo.
El que se va no hace falta.
La culebra con certeza, se mata por la cabeza.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Donde no hay mata, no hay patata.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Casa hecha y mujer por hacer.
Ningún tomar es malo, como no sean palos.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Las armas las cargan el diablo.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Del ahorro viene el logro.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
A barriga llena, corazón contento.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Mira que no está el horno para bollos.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.