Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
A tal señor, tal honor.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Cual el derrotero, tal el paradero.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Hambre matada, comida acabada.
A cualquier cosa llaman rosa.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Virgo viejo, puta segura.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
La alegría es el mayor bien de la vida.
Para enero, oliva en el brasero.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Quien va sin apuro, camina seguro.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
En camino largo, corto el paso.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Más vale ensalada que hambre.
El fraile, la horca en el aire.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Abril concluido, invierno ido.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.