Ira de dos que se aman, en abrazos para.
No hay madre como la de uno mismo.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Antes es la obligación que la devoción.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Cada loco con su tema.
La que por la calle pasa, es mejor que la de mi casa.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Araña de día, carta o alegría.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Mente sana, cuerpo sano.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
En claustros de locos, están los más pocos.
Donde hay cariño, allí va el niño.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Hablar en plata blanca.
El buen hijo a su casa vuelve.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Hasta la belleza cansa.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Sayo grande, tapa mucho.
La virtud en sí es un premio
No hay rosa sin espinas.