Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Sigue los impulsos de tu corazón
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Oir a todos, creer a pocos.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Hermanos hay tanto por hacer!
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
No hay alegría sin aflicción.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Bragueta abierta pájaro muerto.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
La mano perezosa, pobre es.
Todo problema tiene una solucíon.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Amor de lejos, amor de pendejos.
Nadie se meta donde no le llaman.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
El hambre es una fea bestia
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
Nada puede dar quien nada tiene.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Nadie perdona que le hagan un favor.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Moro viejo, mal cristiano.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Campo florido, campo perdido.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Abril frío, poco pan y poco vino.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Carne a carne, amor se hace.