Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Taberna sin gente, poco vende.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
El pecado te acusa.
De descansar, nadie murió jamás.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Jornada emprendida, medio concluida.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Mujer ventana, poco costura.
Hijo solo, hijo bobo.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Canario triste, no come alpiste.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Tapados como el burro de la noria.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Amor con hambre, no dura.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
La mujer buena, inapreciable prenda.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Olla remecida u olla bien cocida.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Modestia exagerada, modestia falsa.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".