Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Quien calladamente arde, más se quema.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Al asno lerdo, arriero loco.
A la mujer casada, el marido le basta.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Haz bien y vive alegre.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
El buen mosto sale al rostro.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Voy a ir hacer un mandado.
Buena es la costumbre en el bien.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Para presumir hay que sufrir.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
El trabajo duro purifica el espíritu.
El que come solo, muere solo.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
La honestidad es un vestido de oro
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.