Voz del pueblo, voz del cielo.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Hijos y hogar, son la única verdad.
La Cruz, la viña reluz.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Al pasar San Antón, sastres al sol.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Hablar más que lora mojada.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Más ordinario que una monja en guayos.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
A fullería, cordobesías.
Como es la mujer, así es la casa.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Santo que mea, maldito sea.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Mujer casada, casa quiere.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Casa de Dios, casa de tos.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Iglesia, o mar, o casa real.
Callen barbas y hablen cartas.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.