Aseada aunque sea jorobada.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Confesión hecha, penitencia espera.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
De sol de tarde, Dios te guarde.
La buena obra, ella misma se loa.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Panza llena, quita pena.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Mujer pecosa, mujer candela.
Claridad, y no en el caldo.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Casa convidada, pobre y denostada.
Cosa muy querida, presto perdida.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Hierba segada, buen sol espera.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
El que calla, otorga.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Casa de esquina, para mi vecina.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
Río cruzado, santo olvidado.
Ama el sol, el que tiene sombra
Madre dispuesta, hija vaga.