Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Cual andamos, tal medramos.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
El ama brava, es llave de su casa.
A cazuela chica, cucharadica.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
La gente discreta, no suelta la jeta.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Burro cargado, busca camino.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Agua vertida, mujer parida.
A cada santo le llega su día.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Gran mal padece quien amores atiende.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
La casa quemada, acudir con el agua.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Casarse bajo el palo de la escoba
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Una buena dote es un lecho de espinos
Más da el duro que el desnudo.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Dar una de cal y otra de arena.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Cuentas claras conservan amistades.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
El vino y la verdad, sin aguar.