Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Oración de perro no va al cielo.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
El que mucho habla, mucho yerra.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Obra bien empezada, medio acabada.
A chica cama, échate en medio.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
El que la deba, que la pague.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
De todos modos, Juan te llamas.
Picha española no mea sola.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Es de sabios, cambiar de opinión.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Campana de latón, tiene mal son.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Pronto y bien no hay quien.
En San Antonio cada pollita pone huevo
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Donde no hay celos no hay amor.
El amor es de hermano y no de señor.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
No jales que descobijas.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.