Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Hechos son amores y no buenas razones.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
La suerte es de quien la tiene.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
El amor reina sin ley
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Agua en Marzo, hierbazo.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Gran constipado, culo apretado.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Se está ahorcando con su propia soga.
Quien más tiene, más quiere.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Desbarata hasta un balín.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
El abismo lleva al abismo
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Mayo ventoso, año hermoso.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
¡En San Antonio, rayos y truenos!