Al que dice la verdad le ahorcan.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Quien mocos envía, babas espera.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Date a deseo y olerás a poleo.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Tú no llevas vela en este entierro.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Gallo viejo con el ala mata.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Más vale un hoy que diez mañanas.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Darle a uno mala espina.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Allega, allegador, para buen derramador.
Para todos hay un cementerio.
Un buen día vale por un mal mes
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Amor antiguo no se oxida
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.