A braga rota, compañón sano.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Llagas viejas, tarde sanan.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Obras vea yo; palabras, no.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Cada mochuelo, a su olivo.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Llave puesta, puerta abierta.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
Más vale oler a asno que a muerto.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Dar la última mano.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
El que siembra, cosecha.
En San Antón, calabazas al sol.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
El agua en invierno duerme sola.
Detrás de la soga va el caldero.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Lo que por agua viene por agua se va.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Algo es algo, menos es nada.
Leche y vino, veneno fino.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Bueno de asar, duro de pelar.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Probando es como se guisa.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Nadie da palos de balde.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
A golpe de mar, pecho sereno.
Lo que se da no se quita.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Mente sana, cuerpo sano.