Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
El que tiene capa, escapa.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
El ignorante al ciego es semejante.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
El que persevera triunfa.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Gato maullador, poco cazador.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
A gran salto, gran quebranto.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El ave canta aunque la rama cruja.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Al asno no pidas lana.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Cada día, su pesar y su alegría.
En casa llena no hay mujer mala.
Quien desprecia, comprar quiere.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Para muestra basta un botón.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
No te asombres por poca cosa.
Quien mucho duerme, poco vive.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.