Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Bien o mal, casado nos han.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Bien reza, pero mal ofrece.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Con agua pasada, no muele el molino.
Navarro, ni de barro
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
La duda es la llave del conocimiento.
No habiendo lomo, de todo como.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Bebido el vino, perdido el tino.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
El follo del santo, no hiede tanto.
La esperanza es lo último que se pierde.
La buena obra, ella misma se loa.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
El que manda, no va.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Para presumir hay que sufrir.
En casa pobre, pocos cuentos.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.