Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Nadie sabe para quien trabaja.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
No hay peligro para el preparado.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
A falta de manos, buenos son los pies.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Al pan pan y al vino vino.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Cuando un hongo ha crecido, ya no vuelve a entrar en la tierra.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
No existen desgracias razonables
Tras la fortuna guía el favor.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.