No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
Aquí no hay más cera que la que arde.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Febrero el corto, el pan de todos.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.
Nadie se hace rico dando.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Pon y te llamaran gallina.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Cada gusto cuesta un susto.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Conocimientos puede tenerlos cualquiera, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
Refranes de viejas son sentencias.
A la larga, todo se arregla.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Casa de esquina, para mi vecina.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
La mejor fraternidad es la desgracia.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
Más vale la seguridad, que la policía.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.