Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Me importa un comino.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
De lo que come el grillo, poquillo.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Para aprender, nunca es tarde.
Ira de hermanos, ira de diablos.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
La ocasión es la madre de la tentación.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
La contemplación del vicio es vicio.
Después de la resaca viene la pleamar.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
El Juez, derecho como la viga del techo.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
A cada necio agrada su porrada.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
A barba, ni tapia, ni zarza.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
De mala vid, mal sarmiento.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Más groso que el Guelpa.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Más vale loco que necio.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
No es bueno huir en zancos.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Ofrecer el oro y el moro.