Jugar vive pared en medio del hurtar.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
El gusto se rompe en géneros.
El lo que se pierde, se aprende.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
A dos puyas no hay toro bravo.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Más duro que rulo de estatua.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
No hay altanería que no amanece caída.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Has lo que debes y no lo que puedes.
La fe mueve montañas.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Nunca llovió que no se despejara.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
La mierda, cuanto más se mueve más huele.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
La tercera es la vencida"
Un ten con ten para todo está bien.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
La felicidad da la vista a un ciego
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Un real de deuda, otro acarrea.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.