Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
La comida reposada, y la cena paseada.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Que todo es ilusión menos la muerte.
Una buena capa todo lo tapa.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Dar al olvido.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Jamón empezado, pronto mediado.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Foso y vallado, buen cercado.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Pan casero, de ese quiero.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
De perdidos, al río.
Quien mocos envía, babas espera.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
La belleza entra por la boca.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
En el peligro se conoce al amigo.
Oír como quien oye llover.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La risa va por barrios.