Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
La barriga llena da poca pena.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Agua tardera, agua maicera.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
El tiempo es el mejor consejero
Reloj y campana, muerto mañana.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Muerte y venta deshace renta.
Por San Blas, el besugo atrás.
Sayo que otro suda, poco dura.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Quien siembra llorando, siega cantando.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
A golpe de mar, pecho sereno.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
La muerte hace reflexionar.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Amistades conserva la pared medianera.
El más fuerte teme a la muerte.
Fraile convidado echa el paso largo.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.