Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
La muerte es imprevisible.
A fullero viejo, flores nuevas.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Para todos hay un cementerio.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Pan y vino y carne, a secas.
Casa en canto, y viña en pago.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Buen podador, buen viñador.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Dios tarda, pero no olvida.
Buenas razones cautivan los corazones.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Mientras dura, vida y dulzura.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Mujer ventana, poco costura.
Gran calma, señal de agua.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
La suerte es loca y a todos nos toca.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
En largos caminos se conocen los amigos.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Vino mezclado, vino endiablado.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Quien se va, vivo y muerto está.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
La ruana no es para el primer aguacero
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Del ocio nace el feo negocio.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Por donde pasa moja.
A la hora de la quema se verá el humo.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Por unos pierden otros.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.