A tres azadonadas, sacar agua.
Lo que siembres, recogerás.
Domingo, domingo, día de pingo.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
A misa, no se va con prisa.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
A flores nuevas, afeite perdido.
El sol siempre reluce.
Buey que muge, todos le temen.
Bebe y ata la bota.
Todos son buenos, más mi capa no parece.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
A donde va la gente, va Vicente.
Al endeble todos se le atreven.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Un ten con ten para todo está bien.
De higos a brevas, larga las lleva.
La esperanza mantiene.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
En llegando a San Andrés, invierno es.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Después del gusto, que venga el susto.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
El ruin calzado sube a los cascos.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Lo que sea que suene.
Cada día verás quien peque y pague.
Dar una de cal y otra de arena.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Secreto a voces.
Pocas palabra y muchos hechos.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
La oprtunidad la pintan calva.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
La fantasía es la primavera del alma
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.