Cabeza grande, talento chico.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Primero la obligación y luego la devoción.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Molino cerrado, contento el asno.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Nunca falta un culo para un bacín.
De lengua me como un plato.
Que no te den gato, por liebre.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Ante la duda, abstente.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Mas vale buena muerte que mala vida.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Un indio menos, una tortilla mas.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
Más vale algo que nada.
Bachiller en medicina, confunde el vino con la orina.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Real ahorrado, real ganado.
Lo que bien empieza, bien acaba.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
O faja o caja.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Cada uno halla horma de su zapato.