Lo que abunda no daña.
Para enfermedad de años no hay medicina.
No hay mal que por bien no venga.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Buena vida, arrugas tiene.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Buenas cuentas, conservan amistades.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Haber de todo, como en botica.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Decir bien y obrar mejor.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Hombre anciano, juicio sano.
De mala vid, mal sarmiento.
Bien vestido, bien recibido.
Cada quien, con su cada cual.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
La suerte es de quien la tiene.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.