Al agradecido, más de lo pedido.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
No hagas bien sin mirar a quien.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Mucho ojo, que la vista erro.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
La risa hace buena sangre
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Ojo por ojo, diente por diente.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
Beberás y vivirás.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
Hacerse la boca agua.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Haz bien y no acates a quien.
La vejez mal deseado es.
Necesitado te veas.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
A buen salvo está el que repica.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
No te salgas por la tangente.
De día y con sol.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Haz buena harina y no toques bocina.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Trabaja y no comerás paja.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Mejor prevenir que lamentar.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.