El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Mujer desnalgada es hombre.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Le dijo la sartén al cazo.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Nacer de pie.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Hazte la fama y échate a la cama.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
A perro sarnoso todo son pulgas.
Dios castiga sin dar voces.
Todo lo que no se da, se pierde.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
El que no cae no se levanta.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Quien mucho duerme, poco vive.
No hay hombre sin hombres.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
La glotonería acaba con muchos.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
El buen vino, de sí propio es padrino.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.