La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
El éxito es la realización progresiva de un sueño.
El que es pendejo ni de dios goza.
Casarse bajo el palo de la escoba
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Agua de mañana, o mucha o nada.
El sueño es alimento de los pobres.
Después de un gustazo, un trancazo.
Detrás de la leche nada eches.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Al buen jugador la pelota le viene.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Chupar de la teta.
Hoy no se fía, mañana sí.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Nada creas, sino lo que veas.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Eso pasa en las mejores familias.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
El tiempo todo lo amansa.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Putas y frailes andan a pares.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Todo amor tiene su gasto
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Demasiada alegría es dolorosa
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar