No te dejes aconsejar por un perdedor.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Hacerte amigo del juez
Bendita la casa que a viejos sabe.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Mejor precavido, que arrepentido.
Del viejo el consejo.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Diligencia vale más que ciencia.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Más vale maña que fuerza.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Saber poco obliga a mucho.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Donde hay gana, hay maña.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
El último en saberlo es siempre el interesado.
De los escarmentados nacen los avisados.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Saber uno los bueyes con que ara.
Dios sabe lo que hace.
El más avisado cae.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.