Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Cuanto más primos, más adentro.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
El aburrimiento es el mejor enfermero
No hay que ser caballo para saber de carreras.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Cuenta y razón conserva amistad.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
El que a burros favorece, coces merece.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
A la virtud, menester hace espaldas.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Solo sé que poco sé y lo poco que sé apenas lo sé.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Al que quiera saber, mentiras a él.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Fraile convidado echa el paso largo.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
El que dice la verdad, ni peca ni miente.