Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Pajaro que comió, voló.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
A quien feo ama, bonito le parece.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Por puerta abierta ladrones entran.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
A cada pez le llega su vez.
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Más dañado que agua de florero.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.