Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Todo hombre tiene su manía.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Dádivas quebrantan peñas.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
El pescador de caña, más come que gana.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
El buen vino, se bebe en cristal o en vidrio.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
La buena mula en el establo se vende.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Alcanza, quien no cansa.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Tanto tienes, cuánto vales.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Cada raposa mira por su cola.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Más claro, agua.
El inferior paga las culpas del superior.
Nadie es profeta en su propia tierra.
Nada creas, sino lo que veas.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.