Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Para prosperar, madrugar.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Donde no llega la mano, llega la espada.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
A catarro gallego, tajada de vino.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Más vale muerte callada que desventura publicada.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
El trabajo duro purifica el espíritu.
El que come solo, muere solo.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Al mal paso, darle prisa.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Casado, pero no capado.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.