El aburrimiento es una desgracia
En la necesidad se conoce la amistad.
Como se vive, se muere.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Lo comido por lo servido.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Burro empinado, por hombres es contado.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Sé cordero y te comerá el lobo.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Buey viejo asienta bien el paso.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Gente de montaña, gente de maña.
Febrerillo, mes loquillo.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
No dejar títere con cabeza.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Estar armado hasta los dientes
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Piedra que rueda, no crea moho.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
El que muda de amo, muda de hado.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Es mejor sudar que temblar
Leerle a uno la cartilla.
Cada necio quiere dar su consejo.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.