La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
¿Fiado?. Mal recado.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Del ahorro viene el logro.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
La buena mula en el establo se vende.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Barba a barba, vergüenza se cata.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Tranquilidad viene de tranca.
Secreto de tres, secreto no es.
Cada uno tiene su alguacil.
A los audaces la fortuna les ayuda.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Dar en el clavo.
Haz mal y guárdate.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Agrandado como alpargata de pichi.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Tenés cola que te machuquen.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Lo tragado es lo seguro.
Más vale bueno que mucho.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Hasta los animales se fastidian.
Esquílalas pero no las desuelles
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
A buena mujer, poco freno basta.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.