El que mucho analiza, se martiriza.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
El que ríe el último, ríe dos veces.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
El que tienes más saliva, come más hojaldres.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
El último en saberlo es siempre el interesado.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
El zapato más bonito puede lastimar el pie.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
En cada refrán tienes una verdad.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
En caliente ni se siente.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Encima de la cabaña todo daña.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
En el medio está la virtud.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Entendido y anotado.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
Entre col y col, lechuga.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Entre el león y el ratón no cabe comparación.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.