El tahúr no juega limpio.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
La suerte está echada.
La labranza no tiene acabanza.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Todos los oficios son difíciles.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Perfecto solo Dios.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Según con quien te encontré, así te trate.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
El que madruga, es sereno.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
A misa, no se va con prisa.
El cliente siempre tiene la razón.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Por la muestra se conoce el paño.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.