El oficio hace maestro.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Boca de verdades, cien enemistades.
Casa de mantener, castillo de defender.
A pan duro, diente agudo.
Escucha en el silencio y serás sabio.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Hablen cartas y callen barbas.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
A cautela, cautela y media.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Más fácil es ganar que conservar.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Hacer de un camino, dos mandados.
Ser un mordedor de pilares
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
El que canea, no calvea.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Dios sabe lo que hace.
Hacer algo muy en los cinco casos.