Sauquera en flor, perdigacho en amor.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
A cada ermita le llega su fiestecita.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Abril, deja las viñas dormir.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Comer arena antes que hacer vileza.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Socorro tardío, socorro baldío.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Un ten con ten para todo está bien.
Mano lavada, salud bien guardada.
De sabios es variar de opinión.
Lo que se hace de noche sale de día.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Sarna con gusto no pica.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
El buen hijo a su casa vuelve.
Pan casero, de ese quiero.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Fruta prohibida, más apetecida.
El mejor sol es el que calienta hoy
Jodido pero contento.
Ha de salir la corneja al soto.
Mañana te lo dirá la vida.
Burgáles, mala res.
Hombre amañado, para todo es apañado.
A padre avaro, hijo pródigo.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Esto es el pan nuestro de cada día.