San Julián, guarda vino y guarda pan.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
La suerte está echada.
¿Cuándo no es Pascua en Diciembre?.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Año bisiesto, año siniestro.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Casa hecha, sepultura abierta.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Barba roja, mucho viento porta.
Cada santo tiene su candela.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Para enero, oliva en el brasero.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
A mala cama, buen sueño.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
La ocasión llega, llama y no espera.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Dar de comer al diablo.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
En casa del herrero cuchillo de Embero.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Despedida de borrachos.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Este batea y corre para tercera.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Barco amarrado no gana flete.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Cada uno se apaña según tiene maña.