El pollo de enero a San Juan es comedero.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Juego y bebida, casa perdida.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
A confite de monja pan de azúcar.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
La ocasión asirla por el guedejón.
La sugestión obra.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Bodas largas, barajas nuevas.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Para prosperar, madrugar.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
Pa' todo hay fetiche.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Al buen día, métele en casa.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
A cautela, cautela y media.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Santo Tomé, ver y creer.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Hay más días que longanizas.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Día nublado engaña al amo y al criado.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Confesión espontánea, indulgencia plena.