Armas y dineros buenas manos quieren.
Después de verme robado, compré un candado.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Hacer oídos de mercader.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Hacer favores, empollar traidores.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
De mercader a ladrón, un escalón.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
La avaricia rompe el saco.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Al mal dar, tabaquear.
El ladrón no roba jamás una campana.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Indio con puro, ladrón seguro.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Comprar al pobre, vender al rico.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Remendar y dar a putas.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Hay que creer, rajar o desastillar.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
La condición hace al ladrón.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Tirar la piedra y esconder la mano.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.