A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Antes es la obligación que la devoción.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Amor viejo, pena pero no muere.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Vive y deja vivir.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Palabra dada, palabra sagrada.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Refran viejo, nunca miente.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Ante la duda, abstente.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Buena condición vale más que discreción.
Buena madera, buen oficial espera.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Hazte responsable de tus actos.
Favores en cara echados, ya están pagados.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.