Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
No des consejo a quien no te lo pide.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Para conservar amistad, pared en medio.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
No se debe escupir al cielo.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
A lo que no puede ser paciencia.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Gran tocado y chico recado.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Reza, pero no dejes de remar.
Ni miento ni me arrepiento.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Ingratos hacen recatados.
El primer deber del amor es escuchar.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Como te cuidas, duras.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Cuando masques, no chasques.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Que no te den gato, por liebre.
Antes de criticar, mírate la cola.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.