Nada hay más atrevido que la ignorancia.
A viña vieja, amo nuevo.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
A caballo comedor, cabestro corto.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Palabras señaladas no quieren testigos.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Donde hay duda hay libertad.
Para sabio Salomón.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Más arriba de la espalda, no te levantes la falda.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
El gusto se rompe en géneros.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Los frailes en jubón, hombres son.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Obra común obra de ningún.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Mira la peseta y tira el duro.
Quien tiene arte va por todas partes.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.