El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Cada cual en su corral.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
La ruana no es para el primer aguacero
Amar a todos, confiar en nadie.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Casa hecha y mujer por hacer.
El que da, recibe.
Lo que va viene.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Después de la risa viene el llanto.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Buena vida, arrugas tiene.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Las paredes oyen.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Carretera que bien empieza, con baches acaba.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Es tiempo de vacas flacas
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
El que manda, manda.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
Enfermo que come y caga no tiene nada
Riñas de enamorados, amores doblados.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Día de agua, taberna o fragua.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.