El que mucho corre, pronto para.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
De todas maneras, aguaderas.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Hacerte amigo del juez
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
En gran casa, gran gasto se amasa.
El fraile, la horca en el aire.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Cada oveja con su pareja.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
Jugarse hasta la camisa.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Persevera y triunfarás.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Hacer callar es saber mandar.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Arroz que no se menea, se quema.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
A llorar al cuartito.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Saber más que Merlín.
Chico pueblo, grande infierno.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Obra hecha, dinero espera.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Hablar poquito, y mear clarito.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.